"Acompañamos a las organizaciones en su búsqueda por la sustentabilidad"

La sustentabilidad de un mundo en transformación: Estableciendo las bases de para una colaboración efectiva.

Por Melissa Boisson

La construcción de alianzas o redes son figuras que pueden adoptar distintos actores que han decidido entrar en un esquema de colaborativo para multiplicar los impactos positivos de sus acciones a favor de la sustentabilidad. Para hacer esto de manera efectiva, las organizaciones y/o personas suelen atravesar por las siguientes fases de acuerdo con el nivel de madurez de la alianza, la cual está medida en torno a la intensidad de intercambios y de confianza mutua que exista entre los participantes:

  1. Fase de Reconocimiento: Se establecen los contactos, se descubren las posibilidades de complementarias e intereses comunes.
  2. Fase Adaptativa: Se intercambian conocimientos y experiencias, se adquiere mayor seguridad, confianza, y se logra articular claramente un interés en común.
  3. Fase Integrativa: Se identifican oportunidades y se negocian los primeros acuerdos.
  4. Fase Reactiva: Se promueve la acción coordinada con la definición de expectativas y definición de reglas mínimas.
  5. Fase Interactiva: Se comparten recursos que permite la operación colectiva en torno a un fin específico, se comparte, se aprende y se cuantifica.
  6. Fase Constructiva: Se ha logrado una cohesión que permite el multiplicar esfuerzos a favor del interés común, la alianza puede expandir y ampliar sus recursos y objetivos.

De esta manera, es posible identificar ciertos atributos esenciales en la construcción de alianzas o redes de colaboración: a) una visión de largo plazo, b) reconocimiento de una preocupación legítima y compartida, c) deseo de actuar y/o capacidad de generar soluciones, d) disponibilidad a la cooperación, e) respeto, transparencia, equidad y reciprocidad, f) mecanismos de monitoreo y cumplimiento de compromisos, g) mecanismos de medición de impactos y de su grado de contribución a la visión conjunta.

Ahora bien, existen distintas formas de colaboración que pueden adoptar las organizaciones y/o personas. Sin embargo, para atender objetivos de sustentabilidad, las alianzas multisectoriales tienen un potencial mayor para generar impactos significativos que transformen sistemas y procesos sociales y ambientales más complejos; sin embargo, es justo por esa razón que son alianzas más complejas porque convergen intereses de distintos sectores en torno a una preocupación común y cada uno cuenta con recursos y roles diferenciados a partir de su rol y mandato social. Por esta razón, es fundamental entender las motivaciones, intereses e incentivos y construir los canales de comunicación y transparencia que permitan construir un ambiente de confianza y de cumplimiento de compromisos. De no lograrlo, las alianzas, por muy buenos objetivos que persigan, estarán predestinadas al fracaso y en lugar de promover desarrollo, habrán consumido recursos económicos sociales y de credibilidad esenciales.

Por ello, es neceario revisar algunos criterios esenciales para caracterizar el tipo de aliados con los que cuento o que necesito para conformar una alianza efectiva. Conforme a lo que señaló Arthur Zimmermann1 , existen ciertos criterios para analizar el perfil cualitativo de una relación de colaboración. Estos criterios, también nos permiten identificar fortalezas y/o áreas de oportunidad funcionales de la alianza. Dichos criterios son:

  1. Visión Común: Los actores comparten valores y una visión común y actúan a ase de esta visión.
  2. Eficacia operacional: Los actores adaptan sus exigencias operativas y metodológicas a las capacidades reales de los demás.
  3. Objetivos: Los actores definen los objetivos conjuntamente y los revisan periódicamente.
  4. Cumplimiento: Los actores se atienen a los acuerdos y contratos establecidos y cumplen a tiempo.
  5. Comunicación: Los actores ofrecen información, asignan los interlocutores y contestan rápidamente.
  6. Relaciones: Los actores facilitan los contactos y fortalecen las relaciones y la cooperación entre los actores de la red.
  7. Gestión: Los actores actúan bajo principios transparentes y facilitan la clarificación de los roles y de las responsabilidades.
  8. Confianza: Los actores informan activamente y de manera abierta sobre sus intenciones y expectativas.
  9. Conflictos: Los actores señalan a tiempo sus dificultades y manejan los conflictos de manera constructiva, abierta, rápida y directa. – Existe un procedimiento para la resolución de controversias.
  10. Evaluación: Los actores apoyan a las evaluaciones, aceptan críticas, están dispuestos a aprender y cambiar su modo de operar en caso necesario y si es en beneficio del interés común.

Hay evidencias y diversos ejemplos en el mundo de alianzas colaborativas que se han construido y que han logrado impulsar desde legislaciones, clusters de desarrollo, innovaciones, redes de productores, cadenas de valor, entre otros, con objetivos de sustentabilidad; no obstante, hace falta mucho más por hacer para frenar y disminuir el poder destructivo de los efectos del cambio climático y para disminuir las desigualdades y la miseria extrema que atentan contra la dignidad humana.

El sentido de urgencia y el llamado a la acción colectiva es imperativa, no podemos esperar más. Debemos capitalizar los aprendizajes de otros para replicarlos y construir alianzas estratégicas que nos ayuden a construir un mejor entorno para vivir a partir de modelos más sustentables de producción y consumo a partir de un modelo de creación de valor compartido y una visión de largo plazo.

 


1 Zimmerman, Arthur “La Gestión de Redes – Caminos y herramientas” Editorial Abya Yala Mayo, 2004.